Elevar el nombre de Jesús entre las naciones para que todos los hombres se acerquen a Él y obtengan la salvación.
Entrenar, desarrollar, impartir autoridad y enviar discípulos a restaurar el dominio de Dios caminando en la perfecta autoridad del Espíritu Santo.
Trabajar en unión con otros ministerios para promover la transformación de comunidades mediante la semilla viva de la Palabra de Dios para que nuestro fruto permanezca para la eternidad.